Para ¨conocer¨ la realidad no puedes colocarte fuera de ella y definirla; debes penetrar en ella, ser ella y sentirla… describía Alan Watts en su libro lúcido titulado La sabiduría de la inseguridad, que escribió hace ya más de seis décadas , casi anticipando lo que nos depara este presente al subtitularlo Mensaje para una era de ansiedad

¨Al tratar de comprenderlo todo desde el punto de vista de la memoria, el pasado y las palabras, pasamos la mayor parte de la vida con las narices pegadas a la guía – por así decirlo-, sin mirar ni una sola vez al paisaje¨ apuntaba en otro pasaje…

Ahora estamos en un tiempo de crisis sin precedentes, donde además, todo parece que se desmorona, y la apariencia de seguridad y solvencia que el mundo había construido se desgarra y desmorona…

La sabiduría taoísta que Alan Watts ayudó a introducir y extender en occidente a través de sus libros y conferencias, en aquel entonces era simplemente una pequeña corriente filosófica que presentaba tanto el interés por recuperar la vivencia de la vida frente al pensamiento absolutista, hoy sigue siendo válida, cuanto más, los ordenadores y teléfonos móviles nos impiden con mayor intensidad de ¨la observación del paisaje¨, de la propia experiencia versus la Info volcada en la red, y de la necesaria sabiduría silenciosa frente al insano atosigamiento de Info de baja calidad en todas las terminales informáticas que nos rodean.

Esta filosofía oriental se introdujo en occidente gracias a pioneros como Alan que tuvieron predicamento en el movimiento hippie, el pacifismo y el ecologismo, y con algunos pensadores relevantes, dispuestos a reconciliarse con el cuerpo, con el sentir, la intuición y el vínculo con la espontaneidad y la naturaleza…

Pero también, esta filosofía milenaria oriental, se extendía anticipando este presente de inseguridad y ansiedad que nos ha tocado vivir… si bien antes, las propuestas taoístas eran una opción voluntaria y exigua, hoy –junto con otras voces de antiguas tradiciones y filosofía naturalista perenne- parecen haberse convertido en una opción necesaria para navegar en un mundo cansino que se derrumba, que no abastece las necesidades básicas, que cabalga en el individualismo egoísta, y además, sin grandes ideas para articularlo de otra manera…

El taoísmo señala a la Naturaleza como conciencia común, como casa compartida… pensar que podemos maltratarla y superarla, es un destino que expresa una enfermedad: el circulo vicioso que surge de la visión colectiva donde estamos separados de la naturaleza, de sus formas de vida y de los demás… y por eso, ¨no pasa nada¨ si lastimamos o agredimos… cuando en realidad nos estamos agrediendo a nosotr@s mismos.

Para salir del círculo vicioso sin nuevos horizontes y encarar el agotamiento colectivo de una visión que caduca, Watts escribía: ¨Para comprender la seguridad no hay que enfrentarse a ella, sino incorporarla a uno mismo… Es inútil decir que no deberíamos querer la seguridad. Hemos de descubrir que no existe la seguridad, que buscarla es doloroso y que cuando imaginamos haberla encontrado, no nos gusta. Lo principal es comprender que no hay ninguna seguridad¨.

La inseguridad, al no ser bloqueada por la permanente compulsión a tener un mundo seguro aunque sea una obra impuesta y no deseada, pierde su capacidad creativa, innovadora… Asumir la inseguridad, transforma los círculos viciosos en espirales creativas, y la vida empieza a ganar intensidad porque nos adentramos en el misterio y la aventura de estar vivos…

¨Cuando más tiene una cosa a ser permanente, -apunta Watts- más tiende a carecer de vida…En realidad la sabiduría nos dice que lo que es realmente sensible es dejarse ir, entregarse, darse; y eso está considerado una locura. Es así como llegamos a la extraña conclusión de que en la locura reside la cordura¨.

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