Cuando empezó a difundirse el concepto de geopatía, mucha gente que se interesaba, se asustaba; en una conferencia que di en Biocultura en el 2002, una asistente explicó que un geobiólogo estudió su piso y encontró una corriente de agua del subsuelo diagnosticándolo como geopático – radiaciones desvitalizantes provenientes del agua, del subsuelo y las redes geobiológicas –Hartmann y otras-.

El geobiólogo pronosticó que, de seguir allí, enfermaría: era una ¨casa cáncer¨. Ella, muy asustada, trasladó su espacio vital y la de su mascota al pasillo, único lugar saludable: allí dormía, comía, veía tele… Quería venderlo, pero dejarles un espacio insalubre a otras personas tampoco le parecía ético, estaba en una situación sin salida.

En la charla yo explicaba cómo armonizar geopatías con una técnica de geoacupuntura, que podría ser su solución… sin embargo, la idea de geopatía – cáncer ya se había instalado en su mente y solo le quedaba miedo, miedo a su espacio, al tiempo que le tocó vivir, miedo a las soluciones…

En aquellos años armonizar geopatías te situaba como hereje en el campo de la geobiología, disciplina que se inauguró en Europa por el doctor Francois Peyré y la popularizó el doctor Ernst Hartman, intentando aproximar a la ciencia la interacción entre personas y espacio habitado. Sin embargo, el conocimiento de esta interacción ya era conocida desde la antigüedad cuando dólmenes y menhires se usaron como agujas de geoacupuntura modulando intercambios de radiaciones en grandes extensiones…

Las agujas de piedra megalíticas, me inspiraron para buscar soluciones a geopatías deslizando la visión energética de la acupuntura que estudié con el doctor Nguyen Van Nghi, introductor de la medicina china en occidente; los resultados fueron excelentes y una solución rápida, fácil y poco costosa, ante las propuestas de cambiarse de casa, renunciar a habitaciones y espacios claves y, sobre todo, extender temor y miedo hacia los lugares que habitamos… Esta visión geobiológica del espacio de “me quito de aquí y me pongo allí y ya está resuelto”, es muy limitada …

De pequeño, cuando tenía los ataques de asma en un piso geopático, me preguntaba por qué y para qué me pasa aquello… el médico solo me explicaba qué era el asma… ningún médico respondió las preguntas hasta que llegué al México chamánico.

Hoy, los conceptos interconexión y red transforman la visión que tenemos de la vida, del cerebro, del cuerpo, y quizá dentro de no muchos años, la ciencia también estudiará el nexo espacio/persona y tendrá que ir al terreno donde las culturas ancestrales ya lo integraron hace milenios: somos parte de una red que se llama Naturaleza, donde todo está conectado energéticamente, incluso a distancia…

Vivir en una geopatía no es azar… el símbolo del Yin y el Yang, habla de la alternancia y la complementariedad: si das unos pasos, juegas con el desequilibrio y la estabilidad, y así progresas. Si la alternancia se detiene, te polarizas y atraes y eres atraído por campos de frecuencia similar que atrapan tu vida en un círculo cerrado donde te rodeas de acontecimientos, situaciones y personas que reafirman esta frecuencia extrema.

El Yin es la frecuencia de la noche y del frio, ayuda a concentrarse y profundizarse, a valorar y asumir el silencio, la soledad y la muerte incluso… cuando tememos el Yin, rompemos la alternancia y polarizamos…  tu inconsciente entra en juego y puede ser fácil acabar durmiendo o trabajando en una geopatía, que intentará llevarte con tu calor orgánico hacia la profundidad, hacia donde no quieres ir, allí donde temes, para ayudarte a latir de nuevo y complementarse… da igual que el geobiólogo te cambie de habitación o de casa, la frecuencia de los miedos  podrían resonar en el nuevo espacio hasta que integres lo que temes, de lo que huyes y no reconoces… eso es el espacio también…

Un estudio de espacio puede ir más allá y ayudar a los habitantes a responder por qué viven en geopatía y para qué… La geoacupuntura moderna facilita estos procesos y acompaña a los habitantes en el descubrimiento de sus bloqueos y su liberación… Los profesionales de la salud del espacio no ayudan generando miedo y complicando las soluciones, reduciendo tu espacio vital a 2 metros cuadrados, o a una jaula Faraday apantallada que no deja de ser una jaula…

Si no duermes bien, si sientes frío que no cede con la calefacción, si tus miedos están amplificados, si tu vida es rutinaria y predecible…es muy posible que esté relacionada con una corriente de agua subterránea en tu dormitorio o lugar de trabajo, pero eso no resuelve el por qué estás durmiendo ahí y para qué…

Si te resuena, podemos acompañarte, a sanar tu espacio y ayudarte a regresar a tu viaje de crecimiento complementario… y  sólo has de querer recordarte y complementarte…

José Manuel Chica

 

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