En el 2005 visitamos La Cueva del Príncipe en las montañas de Wudang, uno de los corazones vivos del taoísmo…según la leyenda, El Príncipe Zhen Wu huyó allí para retirarse y cultivarse pasando de la corte imperial… Su proceso de autoconocimiento transcurrió en 40 años de ascensión desde lo más bajo en el río hasta lo más alto en el Pico Celestial… en aquella Cueva, el expríncipe vivió 18 años para adquirir silencio e introspección …

Esto causó un cisma en el imperio que se vió tocado y sin heredero… Para que te hagas una idea, es como si el rey Felipe IV, cuando era Príncipe de Asturias,  se hubiese dado a la fuga abandonando a su padre -al ahora emérito- Juan Carlos I cuando era rey Rey,  los títulos nobiliarios, su futuro real, renunciando a las fortunas familiares realmente adquiridas y al usufructo de los negocios azules… todo para descubrirse como anacoreta… vaya… veo que no sirve el ejemplo… no he estado muy acertado… esto… lo dejamos ahí…

Bueno, el caso es que cuando llegamos a la Cueva del expríncipe chino, encontramos a un anciano taoísta que nos recibió con una fabulosa sonrisa que  iluminó todo aunque el Sol se ponía… y nos invitó a entrar en la cueva umbría y húmeda que era su hogar; el reducido espacio contaba con un pequeño altar que presidía la imagen del Príncipe Zhen Wu tallada en madera, y asistiéndole un cerámico Mao Tse Tung y varias estatuillas budistas…  un espacio simbólico difícil de interpretar para cualquier occidental… mientras flipábamos, el anciano abrió una bolsa y empezó a repartir paquetes de té de la montaña mientras llenaba el espacio de afecto como cuando te abrazan…

Le pregunté si nos dejaba medir radiestésicamente el lugar… en aquel tiempo convivía con la idea de que dormir bajo la influencia subterránea de un río (lo que se conoce como una geopatía) era enfermizo, y obligaba a cambiarse de lugar para eludir su influencia o, como hacíamos en aquel entonces, a neutralizarla con geoacupuntura… El abuelito taoísta accedió a que midiésemos mientras seguía calentando la cueva con miradas de niño travieso y nos dejó hacer… y nos llevábamos las manos a la cabeza al reconocer la gran geopatía que lo había engullido…

El abuelito no preguntó nada, nos dio un abrazo de despedida como diciendo, que bueno que nos vimos, pero ya toca marcharse, que ahora es mi tiempo… y cerró la puerta rojiza de la cueva y se adentró en el misterio mientras nosotr@s, ¨fengshuistas experimentados¨, le sentenciábamos a muerte rápida…

Al año siguiente, regresamos a la Cueva justo cuando el abuelito salía al día de madrugada… se alegró de vernos como si nos conociese de toda la vida… y no solo no estaba enfermo ni había muerto, sino que se veía más ágil, intenso y feliz… Mal pronóstico de nuestro pronóstico que nos rompió en añicos la teoría geobiológica de vena de agua necesariamente culmina en enfermedad, cáncer o malignidad…

Hemos visitado al anciano taoísta durante 16 años… y cada vez nos sorprende más… pocas palabras, las necesarias para ampliarnos la visión… Entre nosotr@s le llamamos El Abuelito de la Felicidad, porque es lo que generara… lleva 22 años en la Cueva, así que tiene un máster en sobreviviencia geopática: No hay una relación mecánica entre vivir o dormir bajo una corriente de agua y enfermar… todo depende de cómo INTERACTÚES. Para el Taoísta el agua subterránea no era geopatía, ni era buena, ni era mala… solo un campo de energía YIN/frío intensa…

Si estás sobre un campo así y no sabes interactuar, te debilitará y tendrás números para enfermarte… si estás en un campo YIN extremo conscientemente, te convertirás en un mago del YANG, lo conservarás y cuidarás tu calor interno que al final es el que se manifiesta como risa, felicidad y buena compañía… El Abuelito es un espeleólogo de la energía YIN… y conoce el camino al corazón de La Tierra y que late en su quehacer cotidiano…

La vida es electromagnética, que decimos ahora… Somos imanes que atraen y repelen… Si has atraído una geopatía a tu vida, es que necesitas bajar al corazón de la Tierra, pero no sabes cómo, o ni siquiera sabes que se puede bajar… o incluso ni sabes que vives en una geopatía… y probablemente debilitarás.

El Abuelito de la felicidad le dio la vuelta al concepto de geopatía, a una visión mecánica que es como entregar una condena reduccionista por ¨geoenfermedad¨… jajaja,,, todavía escucho su risa…

Si vives en una geopatía, tu imán “la atrajo” … sólo hay que despejar para qué la necesitas…

Si te resuena, podemos ayudarte…ver más.

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