Hace unos días, mi hija Aitana entró por la puerta y dijo que su amiga ya había encontrado el perro… ah, bueno… -le dije-… ¿y dónde lo encontraron?… -¡Donde dijiste!!!

El caso es que hace ya varias semanas, Aitana y su amiga me pidieron ayuda para encontrar un perro que habían perdido, para localizarlo con radiestesia… yo no suelo usarlo para búsquedas, sino que lo aplico como parte del proceso de diagnóstico de espacios en mi trabajo, pero ante la situación, cogí un plano y establecimos un radio de 40 km desde el punto donde el perro desapareció… en realidad, no desapareció, sino que se lo quitaron…

Una vez localizado el pueblo, con el maps, localice la calle y el número de la calle… luego vi la casa por foto satélite y me pareció lujosa, tenía piscina, así que les dije dónde podía estar… la amiga con su familiares, fueron a pasear por la calle, pero no detectaron nada y así pasaron los días… yo casi me había olvidado ya del tema… así que pregunté más detalles: parece ser que el perro lo secuestraron unos okupas que estaban en esta casa y cuando la poli los desalojó, encontraron varios perros en el recinto… y avisaron a sus dueños. Así que el perro estaba donde ¨dijo la radiestesia¨.

En otra ocasión, viviendo en México, perdimos a nuestro perro Tzui en la Ciudad de México… lo llevaba paseando y un petardo explotó y salió corriendo… se me escapó e imagino que cuando paró, ya era demasiado tarde para los dos. Tzui era un perro coyote que nos acompañó durante 18 años en nuestra vida nómada, sobre todo por México. Él en ese momento estaba hecho a la Sierra Mazateca… vamos, que no era la ciudad su paisaje natural… Llamamos a Guido Plasencia, un amigo y maestro con el que aprendimos mucha radiestesista para pedirle ayuda, pero nos pasó el testigo y dijo que así se aprendía, así que lo intentamos durante un día, yendo y viniendo por las calles de aquella ciudad infinita de más de 20 millones de personas… Al final, agotados ya, formulamos la pregunta de si encontraríamos el perro, y salió que sí; también surgió que era inútil buscarlo, y que llegaría por su cuenta en 3 días a las 5 de la mañana… y así fue… a las 5 escuchamos los aullidos del perro coyote que llegó sucio, lleno de mordidas y hambriento, pero feliz del reencuentro…

A veces, la radiestesia desafía los márgenes de la mente: podemos predecir sobre cosas que sucederán y localizar con bastante precisión… para mí la radiestesia es una manera de dialogar con aspectos de la conciencia a los que no siempre damos crédito como la intuición, premonición, recapitulación y otras… Como estarían de acuerdo taoístas y chamanes mexicanos –que por experiencia directa son mundos que conocemos-, la Tierra tiene un geo.net por donde fluye la experiencia de la vida libre de los condicionantes de pasado y futuro, y la radiestesia es uno de los buscadores en esta internet de la vida disponible para usar en multitud de situaciones que van más allá del Feng Shui y la geobiología.

Las varillas de radiestesia se expresan en un código binario: contracción y expansión que podemos verlo en sus movimientos… en realidad sería más correcto decir que los movimientos que vemos en las varillas, son la expresión de lo que está sucediendo en nuestro mundo interno cuando indagamos sobre un tema, que a través del sistema muscular. Las varillas son el traductor del darse cuenta y la intuición haciendo consciente la información sobre la que se pregunta.

En la formación de Feng Shui que vamos a iniciar el jueves 5 de Noviembre, uno de los temas estrella es el uso de la radiestesia para armonizar espacios, pero también para evaluar áreas de la vida que racionalmente se nos escapan, se resisten y no podemos resolver.

Si te resuena, échale un ojo al programa APRENDE FENG SHUI y contacta para adentrarte en un mundo en que el tendrás muchas herramientas nuevas para ordenar tu vida, fluir y relacionarte plenamente.

Ver programa Aprende Feng Shui

José Manuel Chica.